¿#NOatomarlacalle?


Hoy, 1 de mayo, Día del trabajo, no es un 1 de mayo cualquiera. Las protestas y marchas, convocadas por todo el país en señal de queja por los recortes del Gobierno contra la crisis, protagonizan una mañana de lo más agitada tanto en las calles como en la red. Desde primera hora, Twitter ha sido un hervidero de opiniones, críticas y apoyo a las concentraciones que están teniendo lugar a estas horas en más de 80 ciudades españolas. Pero, sin duda, la chispa del conflicto tuitero ha saltado cuando el diario La Razón, a través de su cuenta en la red social (@LARAZON_es), se ha rebelado verbalmente contra las marchas convocadas por los sindicatos. A eso de las 10 de la mañana, La Razón tuiteaba un firme y rotundo #Noatomarlacalle que, en pocos minutos, se convertía en Trending Topic.

@LARAZON_es no cabe en sí de orgullo y alegría. #NOatomarlacalle se ha convertido en TT nacional y global, y todo gracias a ellos. Por supuesto, no han parado de alimentarlo, retweeteando constantemente a la gente que los apoyaba y autofelicitándose por el logro. Pero, yo me pregunto, ¿qué significa que #NOatomarlacalle esté siendo TT? ¿De verdad la gran mayoría de tuiteros opina del mismo modo que La Razón? ¿En serio la sociedad está claramente dividida entre los miles de ciudadanos que están en la calle gritando y los que están en casa tuiteando que no van a salir a manifestarse?
Esta situación me recuerda enormemente a la vivida, también en Twitter, el pasado noviembre con motivo del debate electoral entre los líderes del PP y PSOE, Rajoy y Rubalcaba. Por supuesto, la red social fue un constante reflejo de lo que se opinaba en las casas acerca de lo que ocurría en el mismo: que si uno llevaba razón en tal cosa, que si el otro no la llevaba en otra, que si el moderador esto, que si la corbata del otro aquello… En fin, un aluvión de apuntes que, sin duda, amenizaron tan ilustre acontecimiento democrático. Pues bien, nueve de los diez Trendig Topics del momento estuvieron dedicados al debate pero, sin duda, mi atención la llamó uno en concreto: #RajoyGana.
A lo largo de varias horas, durante y después del debate, #RajoyGana se hacía con el protagonismo indiscutible de cientos y cientos de tweets y con el orgullo de cientos y cientos de populares (imagino que hasta con el del mismísimo Mariano) que se regocijaban al comprobar cuán convincente había sido el discurso del candidato. Sin embargo, y sintiéndolo mucho, ya les digo yo desde aquí que aquel TT, al igual que el de hoy, fue enormemente engañoso, pues la ingente cantidad de alusiones a los mismos no solo son del tipo “¡Qué bien lo ha hecho el del PP! ¡#RajoyGana!” y “No pienso unirme a los sindicatos #NOatomarlacalle”, sino también del de “¿¿#RajoyGana?? ¡Por encima de mi cadáver!” y “#NOatomarlacalle, directamente a tomar la Moncloa!!”. Es más, me arriesgaría a decir que la mayoría de los tweets que conforman esas tendencias se asemejan más a este segundo tipo que al primero, a esos con tinte indignado que responden a los primeros con aire bélico e irónico.
En definitiva, lo que ocurre en Twitter no son más que datos: tantas personas han dicho tal, o tal ha sido dicho tantas veces por tantas personas. Y, como todos los datos, puede ser interpretado por cada uno como más convenga. En estos dos ejemplos, como hemos visto, convenía, ¡vamos si convenía!
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