NOVARTIS: EL ARTE DE PATENTAR EL NEGOCIO DEL LUCRO

Investigando acerca de la demanda dirigida al Gobierno indio por la empresa farmacéutica suiza Novartis , dimos con un documento de la empresa titulado ‘Caso Glivec® India: verdades y falsedades’, donde tratan de justificar la demanda impuesta contra la Ley de Patentes India.

Lo cierto es que la disposición que presenta este documento dista bastante de la ‘adecuación’ de un buen argumento: A primera vista, el texto sigue una estructura clara y esquemática, basada en la formulación de una cuestión conflictiva para el Caso Glivec® que induce a dos posturas; clasificadas como ‘FALSEDAD‘ y ‘VERDAD‘.

El resultado no sólo es fragmentario e insuficiente (se trata de un argumento constituido a partir de explicaciones a preguntas que la empresa misma ha seleccionado), sino que desde un primer momento nos predispone a que hay una ‘verdad’ y una ‘falsedad’, eliminando toda media tinta y situándonos ante un terreno que sólo puede ser ‘blanco’ o ‘negro’. Todo esto obviando que, por supuesto, también se ha seleccionado una falsedad  y una verdad concretas.

El documento se fragmenta en cuatro apartados iniciados por preguntas y explicados a partir de ‘falsedades’ y ‘verdades’ :

1. Si gana este caso Novartis ¿los pacientes pierden?

En primer lugar, parece que la respuesta va a ser afirmativa. No obstante ¿de qué pacientes se habla? ¿qué es lo que pierden? Este primer punto no sólo se caracteriza por la imprecisión de la cuestión primera. A continuación presenta dos posturas:

La primera ‘falsedad’ expone que si Novartis gana el caso, el acceso a los medicamentos se verá afectado y la gente morirá. Novartis responde a esta ‘falsedad’ con su ‘verdad’:

Algunos fármacos genéricos lanzados en India antes de 2005 , continuarán estando disponibles bajo una cláusula de transición incluida en la legislación de patentes del país.

(Lo que no especifica es que dicha cláusula dispone que, no obstante, estos medicamentos no podrán continuar  comercializándose en el extranjero.)

Novartis muestra su total apoyo y comprensión a las políticas flexibles del
acuerdo de comercio internacional que permite hacer excepciones en el
derecho de patentes en países como India. Estas concesiones permiten al
Gobierno emitir una licencia obligatoria para que otras compañías produzcan
fármacos en caso de una crisis de salud nacional. Nosotros no estamos
compitiendo con estas remesas.

(No compiten con las concesiones que permiten al gobierno que obligue producir fármacos en caso de crisis de salud nacional, en el resto de situaciones ¿compiten?)

La segunda ‘falsedad’ afirma que Novartis no se preocupa por aquellos con menos recursos y sólo busca incrementar los beneficios de sus accionistas.

Nadie duda que Novartis se preocupe por las personas con menos recursos, de hecho, mantiene en Singapur un Instituto de Enfermedades Tropicales y ofrece tratamientos de Glivec® gratuitamente a miles de personas. No obstante, esta impecable labor no supone acreditación suficiente para que, mediante esta demanda, miles de personas que combaten sus enfermedades gracias a medicamentos genéricos baratos, producidos en la India, dejen de tener acceso a ellos. 

Un apunte: Según el ‘Documento de posición nº1: La opinión y la explicación de FARMAMUNDI sobre Novartis contra la India: El caso Glivec‘; de acuerdo con los comunicados oficiales de la empresa, en 2005 Novartis declaraba haber gastado 696 millones de dólares en ayudar a 6,5 millones de pacientes en todo el mundo; en 2006, con una cifra algo superior, 755 millones declaraba ayudar a 33,6 millones de pacientes, cinco veces más, lo que resulta llamativo.

2. Glivec® ¿es un fármaco innovador?

En este apartado se presentan las ‘falsedades’ de que “Glivec® no es un fármaco innovador y no merece una nueva patente” y “Una patente para Glivec® afectaría negativamente a los pacientes con cáncer o afectados por VIH/Sida al privarles de los tratamientos”.

La razón por la que Glivec® no merece una nueva patente no es que no se trate de un fármaco innovador, sino que se trata de un fármaco ya patentado en 1993, que en 1998 solicitó una nueva patente para un polimorfo del cristal de mesilato de imatinib que, según la Organización de farmacéuticos FARMAMUNDI, es el mismo compuesto químico, que tiene la misma actividad antitumoral. La diferencia radica en la forma.

La manera de formular la segunda ‘falsedad’ induce desde el primer momento a error: De manera directa, una patente para Glivec® no afectaría de ninguna manera a pacientes afectados con VIH/Sida, puesto que Glivec® es un medicamento contra un tipo de cáncer. También es obvio que mientras exista el medicamento, no podrá privarse a los pacientes del tratamiento. No obstante, la patente de Glivec® supondría que se trata de un medicamento posterior a 2005 y por tanto, según la Ley de 2005 de patentes en India, no se podrían fabricar genéricos del medicamento, por lo que es este aspecto el que afectaría negativamente a los pacientes.

3. ¿Los genéricos son la solución?

En este apartado se presentan como falsedades que “India sea la farmacia de los pobres” y que “sin los medicamentos genéricos baratos, la gente de los países pobres continuará sufriendo de manera innecesaria”.

Partamos de la base que organizaciones como ‘Intermon Oxfam‘, ‘Médicos Sin Fronteras‘ y ‘Farmamundi‘, todas ellas comprometidas con los países menos desarrollados, consideran el sector farmacéutico indio como ‘La farmacia de los pobres’.

Por otra parte, Novartis se escuda en que los medicamentos genéricos baratos no ayudan a todo el mundo:

 Allí el coste de un año de tratamiento con el genérico Glivec® es cuatro o cinco veces la media de ingresos anuales.

Puntualicemos: el coste del tratamiento del genérico de Glivec® es de 175 dólares/mes, mientras que el vendido por Novartis asciende a 2.500 dólares/mes. 

4. Patentes y acceso

Este último punto exhibe como ‘falsedades’ que “las patentes son las barreras para el acceso de los pacientes a los medicamentos”.

Con respecto a este apartado, simplemente hay que aclarar que no se critica la creación de patentes (tal y como da a entender este enunciado), sino que se critica la patentación de fármacos ya patentados, con leves variaciones de forma, ya que suponen una conducta abusiva y frecuente de las empresas farmacéuticas.

Tras este análisis, si me disculpan, voy a tomarme algún genérico contra el cinismo. 

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