La Unión Europea, ¿un engaño?

Estas palabras nacen de la indignación más absoluta, de la sensación constante de engaño que siento por la mañana cuando ojeo el periódico, con el telediario del mediodía y el último vistazo a Twitter antes cerrar el ojo. Y mi pensamiento más recurrente es, ¿se creen que somos tontos?

No me considero una persona pesimista, más bien realista. No acostumbro a augurar mal fario pero tampoco soy amiga de los mensajes de ánimo cuando es seguro que las cosas empeorarán. Tampoco soy experta en política o economía, ni es mi intención parecerlo. Sin embargo, y a pesar de estas carencias, existe una idea que me tiene del todo convencida: este invento de la Unión Europea es un engaño. Sí, tal como suena. Tantas ventajas que nos pusieron a todos los ojos golositos, todas esas cosas buenas que nos traería el euro… ¿alguien las ha visto? Es cierto que no todo fue malo desde un primer momento pero, hagamos balance, ¿se acuerda alguien de esas pequeñas pinceladas de bonanza, prosperidad y desarrollo después de los años de disgustos, penurias y retroceso que llevamos pasados? Ahí van mis razones:

1. Si algo está claro es que la igualdad no existe: para que unos vivan bien deben hacerlo a costa de otros. La UE parece responder a un sistema muy bien planeado que ha llevado esta idea a la práctica a las mil maravillas. Varios países se tambalean económicamente para que los demás continúen con un nivel de vida más que envidiable y no tengan que consultar angustiados la prima de riesgo cada mañana. Y, si se fijan, los que hacen el primo siempre son los mismos: Grecia, Portugal, Irlandia, Italia, España, Chipre… ¿Qué pasa, que ni una sola vez en todos estos años han tenido un buen gobierno? ¿Ninguno de ellos ha conseguido dar con personas capaces de hacer las cosas bien? Los españoles llevamos viviendo en crisis unos 4 años pero, ¿y Portugal? ¿10 años? ¿15? Aún no conocíamos nosotros la palabra ‘crisis’ cuando ellos ya lo pasaban francamente mal. Ya en los 90, los funcionarios sufrieron la congelación de su sueldo, y entrar en la UE años más tarde no les garantizó un futuro mejor…

2. ¿Dónde está el dinero? Me hace mucha gracia cuando en las conversaciones sobre el origen de la crisis aparece la tan recurrida frase “es que durante muchísimos años vivimos por encima de nuestras posibilidades, se gastó muchísimo dinero”. Muy bien, buen hombre, muy bien. Pero vaya usted más allá, ¿es capaz de decirme dónde está ahora ese dinero? Porque yo sí lo sé, está en Alemania, líder económico de la zona euro, Luxemburgo, Austria, Holanda y un largo etcétera de países anticrisis. Como he dicho, de economía sé lo justo y necesario, pero si algo me enseñaron bien es que el dinero es como la materia: ni se crea ni se destruye, se transforma. El que hay es el que hay, sólo cambia el reparto. El fruto de todos esos años de bonanza en España, de especulación urbanística, de sueldazos a diestro y siniestro… ¿a dónde ha ido a parar? Los altos mandos de bancos de inversión que operan en España (como Credit Suisse, Goldman Sachs o Morgan Stanley) confirman que desde el mes de febrero salen del país alrededor de 700 millones cada día hacía dichos países [1]. Además, la migración de trabajadores españoles hacia Alemania y demás países centroeuropeos aumentó un 49% el pasado año (según cifras de la Oficina Federal de Estadísticas alemana). De esta forma, se estabiliza el mercado de trabajo germano gracias a nuestros mejores ingenieros, formados con presupuesto español, mientras aquí no dejamos de sufrir recortes en educación.

3. En España, además, hemos tenido un escenario perfecto para dar credibilidad al paripé. Si mi teoría resultara ser cierta, poca gente lo creería, puesto que la especulación, la mala gestión de los bancos, el estallido de la burbuja inmobiliaria y la mala pata de los gobiernos se han encargado de poner muy negro el panorama. ¿Casualidad? No lo sé, podría ser. ¿Conveniente? Sin lugar a dudas.

4. Las medidas del Gobierno no funcionan, es evidente. No hay más que ver el constante retroceso económico del país y el crecimiento del paro y la prima de riesgo, entre otros. Si todos lo vemos tan claro, ¿por qué no rectifican? ¿Por qué no ponen en práctica métodos alternativos en vez de seguir en sus trece? Pero pensemos, ¿las medidas no funcionan para quién? No funcionan para nosotros, los trabajadores, estudiantes y parados que cada día vemos más cruda la subsistencia de nuestras familias en los próximos meses. Pero, ¿y para ellos? De todo ese dinero “perdido” que se encuentra en los países anticrisis también disfruta la clase alta española, cada día un poco más rica que ayer, y los altos cargos políticos, que continúan viviendo como dioses con sueldos astronómicos que la mayoría no se piensa recortar. Sin ir más lejos, los Presupuestos Generales para este año de la Comunidad de Madrid incluyen un incremento salarial medio de 3000 euros para los altos cargos¿Les interesa a ellos acabar con la crisis?

5. Ayer mismo, el Banco Central Europeo anunció que estudia aplicar “medidas de alivio” para los países de la unión con más problemas. Acto seguido, la prima de riesgo española cayó casi cien puntos. Al enterarme, no es tanta la alegría que sentí como la perplejidad… ¿de verdad, después de ver el final de la cola del paro a kilómetros de la puerta del INEM y a hombres con traje pidiendo de puerta en puerta, un señor se planta ante un micrófono, dice cuatro palabras y los inversores se relajan y reactivan la Bolsa? Llamadme ingenua pero no lo entiendo. En los telediarios anunciaban el hallazgo de este señor, Mario Draghi, como una persona increíblemente influyente. Para mí esto no es más que otra muestra de la superficialidad y frialdad de un grupo de personas que sabe muy bien como repartir el bacalao. Aun así, no escondo mi alegría por esta repentina bajada de la prima.

No sé si estas razones parecerán estar correctamente fundamentadas o no. En momentos de desesperación y rabia el hombre piensa y cree ideas descabelladas. No niego que esto pudiera ser la causa de las mías… Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Es la Unión Europea un engaño?

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