Mitt Romney, rico en seguidores

Las redes sociales son una herramienta tremendamente útil y eficaz para el mundo político. Eficaz no tanto en el resultado, que también, sino en el impacto mediático que los candidatos causan en vísperas de elecciones gracias a los comentarios, fotografías y mini allegatos que hacen llegar a sus seguidores. Facebook y Twitter son las reinas de entre las redes utilizadas para ganar adeptos, y ellas lo saben. Del mejor ejemplo de ello fue protagonista Barack Obama, que durante las elecciones presidenciales de 2008 logró hacerse con la confianza de innumerables votantes presentes en la red. Por eso mismo, Twitter ha lanzado hoy una plataforma para medir las opiniones que los usuarios tienen de los candidatos a la presidencia estadounidense, el demócrata Barack Obama y el republicano Mitt Romney. Así, este índice político medirá cada día el carácter de los comentarios que, valorados del 0 al 100, estimarán el apoyo que cada uno de los aspirantes va teniendo en plena campaña electoral. 

Sin embargo, no todo está siendo un camino de rosas. Los políticos, conscientes de lo lejos que son capaces de llegar con la ayuda de sus followers, no siempre juegan limpio. Esta vez ha sido el mismo Mitt Romney (@MittRomneyel sospechoso de “doparse” en esta carrera hacia la Casa Blanca. En los últimos meses, eran entre 3.000 y 4.000 los usuarios de Twitter que se añadían a diario a su lista de seguidores, pero hace dos fines de semana la cifra ascendió a 140.000. Fueron dos días de movimientos algo extraños en la cuenta del republicano, que pasó de ser seguido por 23.926 personas el viernes a serlo por 93.054 el sábado. Por si fuera poco, el domingo la cifra volvió a descender notablemente hasta los 25.432 seguidores, superando, aún así, a los del viernes. Acabado el fin de semana, los followers siguieron subiendo como la espuma. Muchos son los que apuntan a una posible compra de seguidores para tener más repercusión en la red.

Los primeros en dar la voz de alarma fueron los encargados de la web 140elect.com, cuya tarea es observar de cerca la actividad en Twitter de los candidatos presidenciales de Estados Unidos. Los tutiteros tampoco tardaron en darse cuenta de que algo no iba bien, y revolucionaron la lista de temas del momento con el hashtag #MoreFakeMitt, con el que ponían en duda la veracidad de lo ocurrido. A día de hoy, el perfil de Romney se anota más de 770.000 seguidores, y la pregunta es inevitable, ¿quién controla esas cientos de miles de cuentas que desde aquel fin de semana apoyan al candidato en la red social? Para evitar escándalos, el director de la campaña digital de Romney, Zac Moffat, ha negado la compra de seguidores y ha informado de que han contactado con Twitter para pedir explicaciones por lo ocurrido. Sin embargo, sus palabras no han sido del todo tranquilizadoras para quienes piensan ya en conspiración. Lo que está claro es que Internet ya no es un escaparate de verdad, y menos en cuestiones políticas. Algunos saben utilizar muy bien este arma reunidora de votos y la red se está politizando a pasos agigantados. Con este panorama, ¿conoceremos algún día la verdad? 

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